jueves 6 de octubre de 2011

Don't lose faith

Olvidándonos de nombres o figuras conocidas, de empresas, sistemas, dinero...Quedándonos con la persona como tal. Eligiendo este momento como cualquier otro. Sólo puedo reconocer la grandeza y la razón que tienen estas palabras.


Discurso que Steve Jobs, CEO de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, dictó el 12 de Junio de 2005 en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford.

"Me siento honrado de estar con vosotros hoy en su ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué en la universidad. A decir verdad esto es lo más cerca que he estado de una graduación. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia trata sobre "conectar los puntos":

Me retiré del Reed College después de los primeros 6 meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses o más antes de renunciar de verdad. Entonces, ¿por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía bien claro que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo se preparó para que al nacer fuera adoptado por un abogado y su esposa. Sólo que cuando nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: “Tenemos un niño no deseado, ¿lo quieren?”. Ellos dijeron “Por supuesto”. Posteriormente, mi madre biológica se enteró que mi madre no tenía titulación universitaria y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los papeles de adopción. Sólo cambió de idea unos meses más tarde cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad. Y, 17 años más tarde, fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente elegí una universidad casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, fueron gastados en mi matrícula.

Después de 6 meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. En el momento en el que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir a las que se veían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el piso de los dormitorios de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal la tendría. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después. Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo – su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.

La segunda historia es sobre amor y pérdida

Yo fui afortunado – descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garage, transformándose en una compañía de US$2 mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación – la Macintosh – un año antes y yo recién había cumplido los 30. Y luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo, los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un tropiezo. Cuando ocurrió, la Junta del Directorio lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta, fue devastador.

Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios – que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle. No obstante, lentamente comencé a entender algo – Yo todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y así decidí comenzar de nuevo. En ese entonces no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó para entrar en uno de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple. Además, con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se detengan.

La tercera historia es sobre la muerte

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.

Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un scanner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los tres a seis meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para la muerte. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, decirlo en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.

Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego al atardecer me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.Fue lo más cercano que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Al haber vivido esa experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era un útil pero puramente intelectual concepto: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la Muerte es muy probable que sea la mejor invención de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.

Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se dejen atrapar por dogmas – es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencien su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario. Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a fines de los 60, antes de las computadoras personales y de la edición mediante microcomputadoras, por lo tanto, en su totalidad estaba editada usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era un tipo de Google en formato de edición económica, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos.

Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog, y luego cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa trasera de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo temprano en la mañana, similar a una en que estarían haciendo dedo si fueran así de aventureros. Debajo de la foto decía: “Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados”. Fue su mensaje de despedida al finalizar. Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados. Siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, es lo que deseo para ustedes. Permanezcan hambrientos. Permanezcan descabellados.

Muchas gracias."




"I am honored to be with you today at your commencement from one of the finest universities in the world. I never graduated from college. Truth be told, this is the closest I've ever gotten to a college graduation. Today I want to tell you three stories from my life. That's it. No big deal. Just three stories.

The first story is about connecting the dots.

I dropped out of Reed College after the first 6 months, but then stayed around as a drop-in for another 18 months or so before I really quit. So why did I drop out?

It started before I was born. My biological mother was a young, unwed college graduate student, and she decided to put me up for adoption. She felt very strongly that I should be adopted by college graduates, so everything was all set for me to be adopted at birth by a lawyer and his wife. Except that when I popped out they decided at the last minute that they really wanted a girl. So my parents, who were on a waiting list, got a call in the middle of the night asking: "We have an unexpected baby boy; do you want him?" They said: "Of course." My biological mother later found out that my mother had never graduated from college and that my father had never graduated from high school. She refused to sign the final adoption papers. She only relented a few months later when my parents promised that I would someday go to college.

And 17 years later I did go to college. But I naively chose a college that was almost as expensive as Stanford, and all of my working-class parents' savings were being spent on my college tuition. After six months, I couldn't see the value in it. I had no idea what I wanted to do with my life and no idea how college was going to help me figure it out. And here I was spending all of the money my parents had saved their entire life. So I decided to drop out and trust that it would all work out OK. It was pretty scary at the time, but looking back it was one of the best decisions I ever made. The minute I dropped out I could stop taking the required classes that didn't interest me, and begin dropping in on the ones that looked interesting.

It wasn't all romantic. I didn't have a dorm room, so I slept on the floor in friends' rooms, I returned coke bottles for the 5¢ deposits to buy food with, and I would walk the 7 miles across town every Sunday night to get one good meal a week at the Hare Krishna temple. I loved it. And much of what I stumbled into by following my curiosity and intuition turned out to be priceless later on. Let me give you one example:

Reed College at that time offered perhaps the best calligraphy instruction in the country. Throughout the campus every poster, every label on every drawer, was beautifully hand calligraphed. Because I had dropped out and didn't have to take the normal classes, I decided to take a calligraphy class to learn how to do this. I learned about serif and san serif typefaces, about varying the amount of space between different letter combinations, about what makes great typography great. It was beautiful, historical, artistically subtle in a way that science can't capture, and I found it fascinating.

None of this had even a hope of any practical application in my life. But ten years later, when we were designing the first Macintosh computer, it all came back to me. And we designed it all into the Mac. It was the first computer with beautiful typography. If I had never dropped in on that single course in college, the Mac would have never had multiple typefaces or proportionally spaced fonts. And since Windows just copied the Mac, it's likely that no personal computer would have them. If I had never dropped out, I would have never dropped in on this calligraphy class, and personal computers might not have the wonderful typography that they do. Of course it was impossible to connect the dots looking forward when I was in college. But it was very, very clear looking backwards ten years later.

Again, you can't connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future. You have to trust in something — your gut, destiny, life, karma, whatever. This approach has never let me down, and it has made all the difference in my life.

My second story is about love and loss.

I was lucky — I found what I loved to do early in life. Woz and I started Apple in my parents garage when I was 20. We worked hard, and in 10 years Apple had grown from just the two of us in a garage into a $2 billion company with over 4000 employees. We had just released our finest creation — the Macintosh — a year earlier, and I had just turned 30. And then I got fired. How can you get fired from a company you started? Well, as Apple grew we hired someone who I thought was very talented to run the company with me, and for the first year or so things went well. But then our visions of the future began to diverge and eventually we had a falling out. When we did, our Board of Directors sided with him. So at 30 I was out. And very publicly out. What had been the focus of my entire adult life was gone, and it was devastating.

I really didn't know what to do for a few months. I felt that I had let the previous generation of entrepreneurs down - that I had dropped the baton as it was being passed to me. I met with David Packard and Bob Noyce and tried to apologize for screwing up so badly. I was a very public failure, and I even thought about running away from the valley. But something slowly began to dawn on me — I still loved what I did. The turn of events at Apple had not changed that one bit. I had been rejected, but I was still in love. And so I decided to start over.

I didn't see it then, but it turned out that getting fired from Apple was the best thing that could have ever happened to me. The heaviness of being successful was replaced by the lightness of being a beginner again, less sure about everything. It freed me to enter one of the most creative periods of my life.

During the next five years, I started a company named NeXT, another company named Pixar, and fell in love with an amazing woman who would become my wife. Pixar went on to create the worlds first computer animated feature film, Toy Story, and is now the most successful animation studio in the world. In a remarkable turn of events, Apple bought NeXT, I returned to Apple, and the technology we developed at NeXT is at the heart of Apple's current renaissance. And Laurene and I have a wonderful family together.

I'm pretty sure none of this would have happened if I hadn't been fired from Apple. It was awful tasting medicine, but I guess the patient needed it. Sometimes life hits you in the head with a brick. Don't lose faith. I'm convinced that the only thing that kept me going was that I loved what I did. You've got to find what you love. And that is as true for your work as it is for your lovers. Your work is going to fill a large part of your life, and the only way to be truly satisfied is to do what you believe is great work. And the only way to do great work is to love what you do. If you haven't found it yet, keep looking. Don't settle. As with all matters of the heart, you'll know when you find it. And, like any great relationship, it just gets better and better as the years roll on. So keep looking until you find it. Don't settle.

My third story is about death.

When I was 17, I read a quote that went something like: "If you live each day as if it was your last, someday you'll most certainly be right." It made an impression on me, and since then, for the past 33 years, I have looked in the mirror every morning and asked myself: "If today were the last day of my life, would I want to do what I am about to do today?" And whenever the answer has been "No" for too many days in a row, I know I need to change something.

Remembering that I'll be dead soon is the most important tool I've ever encountered to help me make the big choices in life. Because almost everything — all external expectations, all pride, all fear of embarrassment or failure - these things just fall away in the face of death, leaving only what is truly important. Remembering that you are going to die is the best way I know to avoid the trap of thinking you have something to lose. You are already naked. There is no reason not to follow your heart.

About a year ago I was diagnosed with cancer. I had a scan at 7:30 in the morning, and it clearly showed a tumor on my pancreas. I didn't even know what a pancreas was. The doctors told me this was almost certainly a type of cancer that is incurable, and that I should expect to live no longer than three to six months. My doctor advised me to go home and get my affairs in order, which is doctor's code for prepare to die. It means to try to tell your kids everything you thought you'd have the next 10 years to tell them in just a few months. It means to make sure everything is buttoned up so that it will be as easy as possible for your family. It means to say your goodbyes.

I lived with that diagnosis all day. Later that evening I had a biopsy, where they stuck an endoscope down my throat, through my stomach and into my intestines, put a needle into my pancreas and got a few cells from the tumor. I was sedated, but my wife, who was there, told me that when they viewed the cells under a microscope the doctors started crying because it turned out to be a very rare form of pancreatic cancer that is curable with surgery. I had the surgery and I'm fine now.

This was the closest I've been to facing death, and I hope it's the closest I get for a few more decades. Having lived through it, I can now say this to you with a bit more certainty than when death was a useful but purely intellectual concept:

No one wants to die. Even people who want to go to heaven don't want to die to get there. And yet death is the destination we all share. No one has ever escaped it. And that is as it should be, because Death is very likely the single best invention of Life. It is Life's change agent. It clears out the old to make way for the new. Right now the new is you, but someday not too long from now, you will gradually become the old and be cleared away. Sorry to be so dramatic, but it is quite true.

Your time is limited, so don't waste it living someone else's life. Don't be trapped by dogma — which is living with the results of other people's thinking. Don't let the noise of others' opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become. Everything else is secondary.

When I was young, there was an amazing publication called The Whole Earth Catalog, which was one of the bibles of my generation. It was created by a fellow named Stewart Brand not far from here in Menlo Park, and he brought it to life with his poetic touch. This was in the late 1960's, before personal computers and desktop publishing, so it was all made with typewriters, scissors, and polaroid cameras. It was sort of like Google in paperback form, 35 years before Google came along: it was idealistic, and overflowing with neat tools and great notions.

Stewart and his team put out several issues of The Whole Earth Catalog, and then when it had run its course, they put out a final issue. It was the mid-1970s, and I was your age. On the back cover of their final issue was a photograph of an early morning country road, the kind you might find yourself hitchhiking on if you were so adventurous. Beneath it were the words: "Stay Hungry. Stay Foolish." It was their farewell message as they signed off. Stay Hungry. Stay Foolish. And I have always wished that for myself. And now, as you graduate to begin anew, I wish that for you.

Stay Hungry. Stay Foolish.

Thank you all very much."



- R.I.P. Steve Jobs (1955-2011) -

martes 13 de septiembre de 2011

Walking on the moon

Sobrepasan sentimientos. A veces fallan las palabras. Latidos junto a sonrisas y lágrimas. Se hincha el alma. Inexplicable. Ni mis manos pueden tocarlo. Se aleja pero lo siento demasiado. Me llena mas me agobia sólo pensarlo. No se puede. No, no puedo expresarlo.


miércoles 23 de febrero de 2011

Come away



Come away...

In this time when most people are motivated by greed,
buy what their televisions tell them that they need
in an attempt to escape the harsh realities,
carrying heavy loads with hearts empty,
so many people searching for release,
running a rat race, cooped up in the cities,
where there's no comfort to be found on the concrete streets,
frustration peaks under Babylon heat.

Time is a teacher always believe,
embrace the wisdoms discovered and received,
be aware stir clear of bad mentalities,
fill your heart with dreams and not a business mans schemes,
love and affection we people need,
every book that you read,
every breath that you breathe,
in this present moment be...
Threw the wind's of time we will bend like a reed,
plant the good seed by example lead...

Come away...

domingo 21 de noviembre de 2010

Egoísmo

¿Cuánto vales? Esta sería una de las primeras preguntas que tendríamos que hacernos para decidir en qué dirección deberíamos dirigir nuestras vidas. Un camino de autorrealización en el que luchamos por nosotros o un camino en el que vivimos por y para otros.

Hay quien consideraría que el egoísmo es algo malo, quizás la mayoría lo piense. Nuestra ética, moral, educación, sociedad nos hace pensar que el de al lado vale lo suficiente más que nosotros como para que merezca nuestro tiempo. Pero en una balanza, ¿qué vida pesa más? Dedicar tu tiempo a alguien para que sea feliz, sinceramente, lo considero una estupidez, y más si el precio es nuestra propia felicidad. No digo que no haya que pensar en nadie sino que a la hora de elegir yo, en este caso, valgo más que tú. Ahora es cuando saltarían las alarmas y me tacharían, como poco, de mala persona.

No estamos obligados a dar nada por nadie, eso no quita que a veces lo hagamos, incluso por placer pero, ¿dónde está el límite? Sólo hay una vida y tú decides en que gastarla o malgastarla. ¿Merece la pena luchar por algo que sólo te aporta dolor o que simplemente no te aporta nada?

Esperanza, caridad, ser buena persona o una ristra de excusas por guardar algo que te consume. Hay un límite que hay que tener claro, el que diferencia tu vida de la mía. Creo que cada uno tenemos la nuestra y muy poco tiempo como para dedicarlo a otros. Quizás haya quien merezca nuestra atención e incluso esfuerzo por hacer su vida más fácil y llevadera, pero también quien no merece ni un mísero suspiro nuestro.

Abandonar a su suerte a las personas, ¿qué hay de malo? Siento decirte que no estoy obligada a salvarte, y si no eres capaz de hacerlo tú mismo quizás esto no este hecho para ti. Sólo sobreviven los más fuertes, y no hablo de un instinto animal de supervivencia o lucha sino de inteligencia.

Madurar, reconocer tus errores, tus aciertos, hacerte responsable de tus actos y vivir en consecuencia, aprender a corregirte si te equivocas. Si no lo haces tú, ¿por qué iba a hacerlo yo por ti? Es imposible hacer reaccionar a una mente que se niega a cambiar. Una mente egoísta. Yo también tengo la mía y tampoco aceptaré que nadie la cambie si considero que está bien así, y si no encajamos como somos, quizás sea mejor separarse. Compartamos momentos, ideas, pero dejemos un espacio si las cosas no funcionan.

¿Sonreír por ti o llorar por quien consideras importante? Tú decides cómo vivir.


jueves 26 de agosto de 2010

Y si fuera ese...

Te has pasado la vida pensando que eso que te ha acompañado siempre era lo perfecto, lo ideal, no existía nada mejor para ti, y cuando llega su pérdida no eres capaz de aceptarlo. Has creído con todas tus fuerzas que no podrías seguir si volvías a quedarte sola, como antes, como siempre.

Vives mirando hacia atrás, corriendo el peligro de chocarte de lleno con lo que te viene de frente. Tienes decenas de oportunidades al día, las cuales dejas pasar por lo que tuviste. Piensas que nada igualará ni superará eso, que no merece la pena seguir adelante por alguno de esos caminos que se te ofrecen. Pero, ¿y si fuera ese el camino...la persona...?

Creo que ahora sí, ya me he cansado de vivir anclada, de luchar por algo de lo que no soy capaz de desprenderme sentimentalmente, de pensar que quizás algún día todo pueda volver a ser como antes. Pero sé que nada será igual, o por lo menos, no me voy a quedar esperando a que así sea. Aún así, no puedo esconder las lágrimas que derrama la añoranza, pero esto es una carrera constante, hay que tenerlo claro, y lo pasado está muy bien en ese tiempo.

Tras errores y caídas he aprendido a asimilar lo que sea, a encajar cada despedida. No se tiene más o menos carácter por cómo te reveles ante una nueva situación, es más, creo que se carece un poco de ello, e incluso madurez, cuando no eres capaz de aceptar un hecho y sólo puedes patalear.

Ahora puedo decir que fue bonito mientras duró, que voy a sonreír por esos momentos, pero no voy a permitir quedarme de nuevo atrás. No me lo merezco, ni se lo merecen las personas que acompañan y me acompañarán. Cueste lo que cueste, voy a continuar. Adiós, Recuerdo.

viernes 20 de agosto de 2010

Vivre l'instant

No. No creo en el futuro. El futuro sólo es un tiempo para soñar, tener ilusiones, crear expectativas, pero no existe realmente. ¿Acaso podrías describirme cómo es? ¿Podrías decirme con toda seguridad que lo que tienes ahora seguirá estando mañana? Bajo mi punto de vista, sólo podemos tener certeza del pasado. Sobre el presente…está bastante claro.

Creo que es más útil pensar en el ahora que un “posible” luego. Las cosas pasan tan rápido que puede que se te escapen sin darte cuenta. Esa casa que siempre quisiste pero que te dio miedo comprar y dar el gran paso. Saludar a aquella persona del autobús que te pareció lo más bonito que hayas visto jamás. Ponerte esos pantalones que nunca usaste porque guardabas para una ocasión especial. Decir te quiero. Dejar el trabajo que tanto odias. Son instantes, segundos, momentos fugaces, detalles que casi nunca se valoran pero que, sin embargo, son los que realmente nos llenaría, los que pueden cambiar tu vida. Y créeme, lo harían muchísimo.

Vivimos condenados a pensar en el futuro evitando vivir el presente como realmente queremos, pendientes de no cometer ningún fallo. Eso nos hace realmente infelices. Pero, ¿sabes una cosa? Todo puede cambiar, tanto para bien como para mal, es lo bueno de tener estas cartas.

Puedo no creer en el amor o en las personas, pero si hay algo en lo que creo, es en lo que tengo, tiempo. Y me encanta levantarme por la mañana pensando que puede ser mi último día, que aquí estoy con unos minutos en mi mano para hacer lo que quiera. Ni siquiera sé si me convendría seguir por el camino que elijo, pero sé que ahora es perfecto y no necesito saber más. Prefiero sentir y no pensar demasiado. Moverme por latidos y no por costumbres. Quizás sea una locura…o quizás no.

¿Queréis hacedme un favor? Vivid. Dejad de pensar cuando lo único que os jugáis es vuestra sonrisa. No hay nada más importante. Y no, no se es peor persona ni egoísta cuando sonreír provoca dolor en otros. Ya te tocará a ti llorar después. No siempre se puede ganar, así que aprovecha tu suerte momentánea, mañana puede ser demasiado tarde…

miércoles 18 de agosto de 2010

Me presento



- Haré poesía sin necesidad de versos.

martes 17 de agosto de 2010

Disfruta mientras puedas


El único placer que obtienes al retener algo con fuerza para que nada ni nadie te lo arrebate es el de no haber perdido, pero nunca disfrutarás de su increíble tacto, de lo que te hace sentir al dejarlo solo y poder acariciarlo sin tener que atraparlo entre tus manos.

lunes 16 de agosto de 2010

Sentir.

¿Tendrá sentido comprar una póliza de seguro contra el dolor de una futura pérdida pagando como prima no entregar el corazón a nada ni a nadie? Seguro que no.

En la letra pequeña de este macabro contrato dice con claridad que, si bien no se garantiza la ausencia de dolor, se predice la desaparición definitiva de toda posibilidad de disfrutar de un genuino encuentro con los demás.

No es que no sea posible disfrutar sin necesidad de sufrir por ello, pero el goce es imposible mientras se está escapando obsesivamente del dolor.

La manera de no padecer ‘de más’ no es amar ‘de menos’, sino aprender a no quedarse pegado a lo que no está cuando el momento de separación o de la pérdida nos toca.

domingo 13 de junio de 2010

Cómprate una vida


…No sé cómo empezar. Comenzaré con algo así como: decir que me parece triste no alcanza a describir lo que me parece todo esto. Voy a intentar escribir desde mi lado más respetuoso, y no hay que decir que en estos momentos me cuesta muchísimo.

No llego a comprender la situación en la que ando metida, básicamente porque yo no he buscado nada. Creo que la gente siempre está más preocupada por los que están a su alrededor que por ellos mismos. La mayoría vive observando a otra persona cual depredador a su presa, esperando a que cometa cualquier fallo, cualquier mínima cosa de la que puedan sacar provecho para despedazarla. Y eso es lo que me parece triste. Dedicar tu tiempo a alguien que odias.

Ha pasado más de un año, y ¿sigues así? Esto ya es muy serio. He pasado del desconcierto y de la mala ostia a la preocupación. En serio, me preocupa muy mucho tu salud mental. Te aconsejo que dejes de pensar en mí, deja de observarme, deja de criticarme, deja de intentar sentirte mejor lanzándome palabras hirientes, y sobre todo, deja de hacerlo si no es a la cara. Ninguna de tus palabras me afecta, siento decirte que no me importas lo más mínimo, pero esto me parece tan surrealista que no puedo evitar escribirte.

La rabia, el odio, sólo te hace daño a ti, ¿no lo sabes? Yo vivo bastante bien, y me da hasta cierta lástima que tú no puedas parar de pensar en mí. Creo que estás rozando la obsesión. Si lo piensas fríamente, no te he hecho nada, simplemente he roto tus expectativas. No he resultado ser esa maravillosa amiga que esperabas, aunque no sé muy bien porqué pensabas que lo sería. No me he aprovechado de ti. No gano nada, no me sirves para nada, ni tú ni tus palabras en una pantalla. No me interesa aprovecharme de una niña de quince años. Ni siquiera sé qué edad tienes ahora mismo, cosa que creo que tú sí que sabes de mí. Creo que sabes muy bien cómo me va. Creo que me observas demasiado, y eso no es para nada bueno.

Sabes muy bien porqué desaparecí, te lo expliqué. Te comportaste como la niña que eras, y por lo que veo, sigues haciéndolo. Yo soy muy clara y directa con todo, y más con las relaciones con la gente, si no me gustas como persona, si no me aportas nada, no tengo porqué seguir perdiendo mi tiempo. Y tú no me gustaste como persona, y cada día me doy cuenta de que no me equivoqué al tomar esa decisión de desaparecer. Poco a poco consigues que te pierda el mínimo respeto que guardo a todo el mundo. Si hubieras sido más madura seguramente todo habría sido diferente. No me las doy de mayor, simplemente me gusta juntarme con gente con dos dedos de frente y que, obviamente, no actúan como tú. Los insultos, las amenazas, esas tonterías de niños sin autoestima me las paso más bien por el forro. De verdad, aprende a vivir sin mí.

Sé que leerás esto, como lo de la última vez, como siempre. Sé que se lo contarás a tus amiguitos seguido de una larga risa y una ristra de insultos varios. Te repito que sé cómo actuarás porque eres demasiado predecible y poco cuidadosa.

No voy a entrar en tu juego, me parece bastante estúpido (aunque con esto lo haga en cierto modo). Tengo MUCHA paciencia, pero se me está empezando a agotar. Te pido que no sigas por el camino que vas, porque no sé si te das cuenta, pero como me ponga seria, la que tiene las de perder eres tú, y no te lo tomes como una amenaza, sólo te estoy avisando. Si no sigues, no pasa nada. Sé cómo moverme, sé más de lo que piensas, y no quiero jugar tan bien como podría hacerlo. No me sirve para nada joderte la vida. Algo que parece que a ti si te sirve intentar joder la mía. Inútilmente, por cierto.

Pese a todo, espero que aprendas a vivir con este tipo de cosas. La gente viene y va, apréndete eso. Vivir con el recuerdo de alguien al que odias tanto sólo te destroza a ti. Deja de ir de víctima, y sobre todo, después de leer eso, no intentes compararte conmigo. NO me conoces, no actúes como si lo hicieras. Haz que crezca tu estima, creo que te sientes tan pequeña que ves como si todos te atacaran. No encuentro otra explicación a tu comportamiento…

Por último, algo que te sonará:

“Sé que siempre digo "yo nunca olvido" pero ¿es cierto? quién sabe, prefiero seguir mi camino...”

Haz caso a lo que dices, por primera vez has dicho algo coherente. Sigue tu camino y olvídame.





P.D.: Creo que te gusta bastante esta foto ;)

domingo 18 de abril de 2010

As de Corazones

Me encuentro de nuevo rozando casi la obsesión, el querer ganar. Eso me ciega y no me gusta. No soy de las personas que luchan por un premio casi inalcanzable, pero ahora lo quiero.
De todas formas, no merece más la pena seguir apostando en este juego, al final me tocará tirar las cartas. El tener una buena mano y ganar la partida es sólo cuestión de suerte, y normalmente ésta no es muy buena compañera mía. Siendo sincera, no sé jugar demasiado bien ni esconder ases en la manga.
Dejaré de ser jugadora para convertirme algún día en el premio por el que otros jueguen, porque yo esta vez, y nuevamente, me retiro.

sábado 17 de abril de 2010

Suéltate...suéltate

Resbuscando entre cuadernos, papeles, documentos, y un montón de textos pasados, he encontrado este que escrbí hace unos dos años, y que curiosamente es algo que he vuelto a plantearme a día de hoy. Aunque tengo entradas anteriores que tienen relación a esto, creo que merece la pena volver a sacar el tema simplemente por el cuento que incluyo de Jorge Bucay.
Da que pensar que aunque pase el tiempo sigamos pecando de lo mismo, pensando en lo mismo, y sobre todo, tropezando siempre en la misma piedra.

- A las personas nos da miedo pensar en las cosas malas, pero necesarias de la vida. Muerte, pérdida, angustia, dolor,… Sin embargo son esas situaciones las que hacen que avancemos y nos volvamos fuertes.
Hasta hace unos años solo veía lo bonito de todo, y me daba miedo pensar en algo que no lo fuera. Pensar que alguna vez mis padres no estarían, mi familia, mis amigos…mi gente, que mi entorno, en general, desapareciera. Pensar que me quedaría sola. Miedo a que algún día yo tampoco esté.
Es raro pensar que todo se puede acabar, que ya nada volverá a ser como antes, que algún día morirás y ni siquiera sabes si te darás cuenta. Cuesta asimilar que el día menos pensado dejes de respirar y que no vas a volver. ¿Te darás cuenta de lo que pase cuando ya no estés? ¿Te darás cuenta, si vuelves, de que ya has estado antes aquí? Quizás por un presentimiento…
Lo sé, es raro todo esto que digo, llamadme loca, pero creo que nadie sabe que hay ‘más allá’. De todas formas, este no es el tema.

Me refiero a las pérdidas en general. Queremos vivir atados a eso que nos hace mal, que ya no está pero que, sin embargo, nosotros seguimos queriendo y no somos capaces de dejar que se vaya. Supongo que la madurez es eso, aprender a desprendernos de todas esas cosas y ser un poco inmunes al dolor, asimilar las pérdidas. La vida es un constante cambio. Dejamos cosas atrás para ir a por otras nuevas. Se trata siempre de un inicio y fin, un continúo ciclo. Nada es para siempre, y lo sabemos. Entonces, ¿por qué nos negamos a abandonar ese lazo que nos une a algo?

Hablando de personas, creo que el problema es que nos atamos demasiado fuerte y luego duele soltarse. El lazo es tan fuerte que llegamos a depender de esa persona. Vivimos y respiramos por ese alguien. Es lógico que no queramos que se vaya, que nos atemos, al fin y al cabo, es como si nos quitaran la vida, una parte de nosotros.
Supongo que a parte de aprender a aceptar las pérdidas, también tenemos que aprender a ser autodependientes, es decir, a depender de nosotros mismos y de nadie más. Al fin y al cabo, ¿que hay más importante que nosotros? A mí me sería imposible vivir sin mí. Aunque no digo que no haya que quererse, amarse, “darse todo”…pero hasta cierto punto.


"Había una vez un hombre que estaba escalando una montaña. Estaba haciendo un escalamiento bastante complicado, una montaña en un lugar donde se había producido una intensa nevada. Él había estado en un refugio esa noche y a la mañana siguiente la nieve había cubierto toda la montaña, lo cual hacía muy difícil la escalada. Pero no había querido volverse atrás, así que de todas maneras, con su propio esfuerzo y su coraje, siguió trepando y trepando, escalando por esta empinada montaña. Hasta que en un momento determinado, quizás por un mal cálculo, quizás porque la situación era verdaderamente difícil, puso el pico de la estaca para sostener su cuerda de seguridad y se soltó el enganche. El alpinista se desmoronó, empezó a caer a pico por la montaña golpeando salvajemente contra las piedras en medio de una cascada de nieve.
Pasó toda su vida por su cabeza y, cuando cerró los ojos esperando lo peor, sintió que una soga le pegaba en la cara. Sin llegar a pensar, de un manotazo instintivo se aferró a esa soga. Quizás la soga se había quedado colgada de alguna amarra… si así fuera, podría ser que aguantara el chicotazo y detuviera su caída.
Miró hacia arriba pero todo era la ventisca y la nieve cayendo sobre él. Cada segundo parecía un siglo en ese descenso acelerado e interminable. De repente la cuerda pegó el tirón y resistió. El alpinista no podía ver nada pero sabía que por el momento se había salvado. La nieve caía intensamente y él estaba allí, como clavado a su soga, con muchísimo frío, pero colgado de este pedazo de lino que había impedido que muriera estrellado contra el fondo de la hondonada entre las montañas.
Trató de mirar a su alrededor pero no había caso, no se veía nada. Gritó dos o tres veces, pero se dio cuenta de que nadie podía escucharlo. Su posibilidad de salvarse era infinitamente remota; aunque notaran su ausencia nadie podría subir a buscarlo antes de que parara la nevisca y, aun en ese momento, cómo sabrían que el alpinista estaba colgado de algún lugar del barranco.
Pensó que, si no hacía algo pronto, éste sería el fin de su vida.
Pero, ¿qué hacer?
Pensó en escalar la cuerda hacia arriba para tratar de llegar al refugio, pero inmediatamente se dio cuenta de que eso era imposible. De pronto escuchó la voz. Una voz que venía desde su interior que le decía “suéltate”. Quizás era la voz de Dios, quizás la voz de la sabiduría interna, quizás la de algún espíritu maligno, quizás una alucinación… y sintió que la voz insistía “suéltate…suéltate”.
Pensó que soltarse significaba morirse en ese momento. Era la forma de parar el martirio. Pensó en la tentación de elegir la muerte para dejar de sufrir. Y como respuesta a la voz se aferró más fuerte todavía. Y la voz insistía “suéltate”, “no sufras más”, “es inútil este dolor, suéltate”. Y una vez más él se impuso aferrarse más fuerte aun, mientras conscientemente se decía que ninguna voz lo iba a convencer de soltar lo que sin lugar a dudas le había salvado la vida. La lucha siguió durante horas pero el alpinista se mantuvo aferrado a lo que pensaba que era su única oportunidad.
Cuenta esta leyenda que a la mañana siguiente la patrulla de búsqueda y salvataje encontró un escalador casi muerto. Le quedaba apenas un hilito de vida. Algunos minutos más y el alpinista hubiera muerto congelado, paradójicamente aferrado a su soga… a menos de un metro del suelo."


A esto me refiero. Nos aferramos a las cosas creyendo que esto nos va a salvar la vida, aunque intuitivamente sepamos que nos llevará a la muerte. Ya no sirve el dicho de: más vale lo malo conocido…

lunes 1 de febrero de 2010

No podría vivir sin mí

No voy a arrepentirme de mi pasado. Cada paso sirve para aprender, cada año es una experiencia. Si he llegado a lo que soy ha sido gracias a esas antiguas yos, de las que aunque diga que no quiera, a veces me avergüenzo. Si no tropiezas, no te puedes levantar. Y no se puede ser perfecto desde que nacemos. La vida es el camino hacia esa perfección, quizás inalcanzable, pero al fin y al cabo sigue siendo un tránsito, un momento de evolución. Voy a valorar todo mi pasado, tanto lo bueno como lo malo, y por supuesto, voy a valorar mi presente. Quién sabe dónde estará el futuro, pero está claro que dependerá de este momento. Si vives el ahora confuso, vivirás el después equivocado. Si vives siendo malo, te convertirás en un monstruo. Corrígete, evoluciona, si es lo que quieres, todavía estás a tiempo.

Voy a reírme de mí y conmigo. Voy a seguir sonriendo con los pequeños detalles. Voy a llorar por lo perdido, pero no voy a seguir viviendo en el pasado. Conozco mis defectos y también mis cualidades, es el mayor arma que puedo tener. ¿Quién podrá hacerme daño si ya tengo cicatrices donde atacan?

Habrá cientos de personas, miles, si se diera el caso de que me conocieran tantas, a las que no les gustaré, es más, es posible que hasta me odien, pero, ¿cómo afecta eso en mi camino? Ellos sólo están de paso, dejarse influir por una opinión de alguna de esas personas, y cambiar el sentido, sería un gran error. Esas personas desaparecerán y es entonces cuando te preguntarás qué has hecho con tu vida, dónde estás, porque sin esas personas por las que cambiaste, por las que diste un giro de 180º, estás perdido.

Caminaré recto, directa hacia la meta, compartiré los momentos que sean necesarios con quien se preste a hacerme compañía, pero nunca cambiaré mi rumbo por nadie. Y si se diera el caso de que nadie acompaña, seguiré y seguiré, es bonito tener apoyos al lado, pero no son necesario. Para mí, en este punto del trayecto, no son necesarios. No voy a depender de lo que me ofrezcan los demás, porque muchas veces es nada, y eso hace daño.

El dolor hace más fuerte, pero también frena. No nos equivoquemos, y quedémonos con lo bueno, siendo fuertes, pero no nos estanquemos. A estas alturas he aprendido que sólo necesito voluntad y un par de piernas para llegar a donde quiero.

He aprendido que no podría vivir sin mí.

domingo 24 de enero de 2010

Ángel guardián

Dije 'nunca te abandonaría', y será nunca.
No sé cuándo ni porqué prometí estar siempre a tu lado, pero aquí sigo. Cuidándote. Nadie más que yo me obligan a quedarme, al igual que a ti. Si quieres irte, vete, pero avísame cuando salgas para no esperarte.

Sin más, me cortaron las alas y me echaron a volar.

jueves 31 de diciembre de 2009

Adiós, 2009, adiós

Bien, se acabó el año, y ahora, ¿qué? Es un día más en el que cerraré los ojos, y amaneceré con la hoja cambiada en el calendario, pero, ¿qué más cambia? Creo que todo sigue igual. Va a seguir saliendo el sol tras irse la luna. Seguirá sonando el despertador a las 7 de la mañana, saldremos para hacer nuestros deberes y volveremos a casa con el fin del día. Y otra vez, vuelta a empezar. Volverá a salir el sol cuando acabe la noche. Alguien se despertará sin tener nada, buscará como sobrevivir un día más y acabará destrozado cuando se haga de noche. Los ricos seguirán siendo ricos, los pobres serán más pobres aún. Si todo sigue igual, ¿por qué tanta celebración? No me apetece brindar, en este sentido, por otro año de mierda más. Claro que hay cosas buenas, cada paso es una experiencia, un aprendizaje, y con eso me quedo. Nada es en vano. Pero esto no quita que sigua odiando estas fechas. Odio la hipocresía, el cariño que brota sólo unas semanas al año, la felicidad que aparentemente hay en el aire, pero que toda ella es falsa, el egoísmo que todo esto crea. Ansiamos lo material, los regalos que son característicos en estos días, el Gordo, las grandes comidas,…No podemos abarcar más cosas y seguimos pidiendo y pidiendo, mientras que fuera de nuestro entorno, de nuestro egocentrismo, hay quien no puede aspirar a todo esto, hay quien se conformaría con un poco de ese cariño, para nosotros falso, que tanto derrochamos. No, no me gusta NADA todo esto. No necesito estas fechas. Celebraré la Navidad, digo Navidad por resumir en una palabra todo lo que ésta conllevaría, un 13 de junio, o cualquier día. Porque la verdad, ¿quién celebra la Navidad por lo que significa religiosamente? Me jugaría una mano a que menos de la mitad de la mitad. No vamos a pensar que un niño celebra el nacimiento de alguien, quiere los regalos, y la mayoría de los adultos también, que es peor.
Sigo diciendo que todo esto no me convence, no lo quiero para mí.

Vaya topicazo acabo de soltar, ¿verdad? Que buena persona soy por rebelarme ante esto, y a la vez, que aguafiestas. Cuántas críticas tendrá. Vosotros seguir pensando en esto, y seguir zampando y abarcando regalos, que así confirmaréis todo lo que he dicho.

domingo 27 de diciembre de 2009

Fly Free

¿Cómo no ansías libertad entre esos barrotes? ¿Cómo no descargas la rabia contenida de tu encierro indeseado hacia ellos para derribarlos? ¿Cómo vives en calma si sabes que nunca serás libre, que estarás solo, encerrado…? ¿Cómo puedes aún así desprender alegría con cada melodía que inventas?

Soy pájaro que aprendió a cantar en la oscuridad.

Nada es para siempre

Sólo vivo del recuerdo de un tiempo mejor. Me empeño en aferrarme a momentos pasados de los que ya no queda nada. Añoro sonrisas, largas conversaciones, echo en falta la confianza. Éramos tan ingenuos que no podríamos habernos hecho daño nunca. Confiábamos y no había nada más. Antes todo era para siempre, pero ahora da miedo hasta pensar si algo seguirá mañana. He perdido todo y aún así pienso que algún día volverá a ser igual. Guardo fotos, textos o incluso conversaciones, con no sé muy bien qué fin. Sólo leo, pienso y veo lo que ya no existe. No sé cómo ni en qué momento se esfumó todo, el tiempo pasa tan rápido que se hace casi imperceptible esa pérdida. Son faltas de interés, o puede que el error sea el exceso de confianza. Pensar que alguien va a estar siempre y descuidarlo, ya no darle importancia.

No creo en esa decadencia de sentimientos, de dar todo a no importar nada. Quizás sea yo la única estúpida que lucha por mantener esos momentos, tanto que aún cuando se han ido sigo guardando un mínimo de esperanza con que todo cambie. Quizás también sea miedo, haberme atado tanto que no sea capaz de imaginar mi vida sin ello. Atarse a algo que ya no está es como atarse a un ancla que tirarán al mar…terminas ahogándote. Se hace duro desprenderse de algo que te ha llenado tanto, nadie quiere quedarse vacío de nuevo. Pero aún así, no merece la pena luchar por nada, porque nada es lo único que queda de lo que hubo. No sirve gastar fuerzas. Es estúpido.

Toca borrar recuerdos, volar libre, y llenar ese vacío que poco a poco volverá a aparecer. Es un círculo vicioso al que nos enfrentamos día sí y día también. Nada es para siempre. Sonríe por lo vivido, no llores por lo que ya se ha ido.

jueves 12 de noviembre de 2009

12 de Noviembre de 2007

Parece que el día pintaba bien. Sonrisas en ese momento es lo que predominaban. Pero llegas a casa y ves a la familia junta. Mala noticia…No lloras, no gritas…Pareces estar tranquila. Vas corriendo a donde nadie se puede escapar. Llega el momento. El corazón lo sientes como si se fuese a salir. Te asomas a la ventana de la muerte. Ves un cuerpo inerte dentro de una caja adornada con claveles. Parece tan feliz…Ha cambiado su gesto de dolor por una leve sonrisa. Esperas segundos, minutos, horas…Esperas que en cualquier momento abra los ojos y se levante. Ves el aire que mueve las hojas de las coronas… Tocas el cristal que os separa, y puedes sentir el frío de su pálida cara. Te sientas alejada de todos, no quieres abrazos, ni consuelos. Necesitas pensar, asimilar lo que acaba de pasar. Parece una pesadilla, sólo una pesadilla más. Pero sabes que no es eso, pasan las horas y sabes que nada volverá a ser igual. Sales a la calle y parece que nada cambia, cada persona tiene su vida y si no quieres nadie se entera de lo que pasa.

Primera imagen del día: verte en esa caja tan estrecha y fría. Ver como te encierran provoca lágrimas y heridas. Desesperación. Ya nunca te volveremos a ver. Dos cuerdas te dejan bajo tierra, para así descansar en paz. Te echan flores. 13 de noviembre y parece primavera. Descansas entre rosas. Imaginarte tan solo ahí abajo, me hunde. Te siento todavía tan cerca… Ya no caen lágrimas, pero el alma llora. Intento consolarme…al fin y al cabo ‘ya descansa…’ dicen, ’ya ha sufrido mucho…’. Llamémosle recompensa, su recompensa. Vida eterna sin sufrimiento y con la persona por la que tanto has llorado añorando su ausencia. Has dado tanto…y lo único que puedo hacer es recordarte. Te dije que todo se soluciona con una sonrisa. Y así has acabado, con una eterna sonrisa. ¿Qué puedo hacer? ¿Escribirte? ¿Gritarte? ¿Llorarte?

Tirar tu ropa, tus recuerdos…ir a tu casa, sentirte vivo todavía…saber que nunca más volverás…duele demasiado… Mantenerte vivo en el recuerdo es lo único que puedo hacer…

Adiós…

miércoles 4 de noviembre de 2009

Contradicciones

Tengo miles de cosas que contar, tantas como las que debo callar. Tengo tantas razones para reír como para ahogarme en el más profundo llanto. Tengo todo el amor posible para darte, como el mismo odio que tengo para mí cada día. Tengo cientos de palabras buenas que decirte, y otras tantas para hundirte tanto que no puedas salir nunca de ese agujero. Tengo toda la fuerza necesaria para mover el mundo, y la incapacidad de soportar el peso de un simple problema. Tengo momentos para todo, momentos en los que ser tan fría que asuste, momentos de debilidad, de ser fuerte, momentos de darlo todo. Tengo inconscientemente la necesidad de tenerte, como la necesidad de olvidarte para siempre. Tengo un corazón lleno de cosas preciosas sin decir, al igual que una rabia inmensa aún sin descargar. Tengo días oscuros, días en los que se atisban tímidamente unos pequeños rayos de luz. Tengo encerrada una locura que me va matando poco a poco, y segundos de lucidez, por mínimos que sean, a los que intento aferrarme con todas mis fuerzas.

Dicen que los contrarios se complementan, que no hay luz sin oscuridad, sonrisas sin lágrimas, que para valorar lo bueno hay que conocer lo malo. Seguiré respirando este agobio, intoxicando mis pulmones mientras me fumo el tiempo que quede hasta que se apague de nuevo el sol.

domingo 1 de noviembre de 2009

¿Quiénes son los muertos?

Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid! Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo. Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario. -¡Necios! –decía a los transeúntes-. ¿Os movéis para ver a los muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? […] ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa de la Naturaleza que allí les puso, y ésa la obedecen. […] Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro: una inmensa lápida se disponía a cubrirle como una ancha tumba. No había aquí yace todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente dileneados. ¡Fuera, exclamé, la horrible pesadilla, fuera! ¡Libertad! ¡Constitución! ¡Tres veces! ¡Opinión nacional! ¡Emigración! ¡Vergüenza! ¡Discordia! Todas estas palabras parecían repetirme a un tiempo los últimos ecos del clamor general de las campanas del día de Difuntos de 1836. Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos. ¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza! Silencio…silencio…

miércoles 28 de octubre de 2009

Una noche y alcohol

- ¿Sabes una cosa? A veces me desconciertas. No entiendo como así, en persona, puedes ser tan alegre, tan risueña, y sin embargo en tus textos pareces triste y derrotada, expresan totalmente lo contrario. No sé, no lo entiendo.

- Todos tenemos algún secreto, algo que no somos capaces de mostrar ante una persona. Escribir en una página, o en cartas que nadie lee, hace más fácil expresarse, es esa forma anónima la que me gusta para hablar sin miedo. La gente no suele entender nada y reacciona de manera que incluso llega a hacer daño. Además, es la única manera con la que veo que puedo enseñar ese rinconcito del corazón que nadie alcanza, ni quiere ver.

- Entiendo. Algún día deberíamos descubrir esa parte de nuestros corazones, quizás nos llevemos una sorpresa por parte de los demás.

- Es posible, quién sabe...Pero ahora mismo estoy demasiado borracha para sorpresas. Nos queda una conversación pendiente.

miércoles 29 de julio de 2009


- ¿Qué coño haces con tu vida?
- . . .
- Mírate...ni siquiera eres capaz de darme una respuesta coherente...

miércoles 22 de julio de 2009

Impotencia...

No creo que asimile nunca el porqué de vuestros actos. Ver cómo la gente que quiero se maltrata de esa forma no tiene explicación lógica. Me duele ver el poco aprecio que tenéis a vuestra existencia. Respetaré siempre vuestras decisiones por muy en desacuerdo que esté con ellas, al fin y al cabo sois libres de decidir lo que queráis. Pero aún así me es inevitable preguntar porqué lo hacéis. ¿No os dais cuenta que si no miráis por vosotros, que si no lucháis por lo único que tenéis, nadie lo hará?

Diferentes formas de hacerlo, pero todas llevan a lo mismo. ¿Lo hacéis por morbo? ¿Por saber lo que es? ¿Como forma de desahogo? ¿Para evadiros? ¿Por la angustia? Hay tantas razones, que incluso podría llegar a comprender algunas, pero eso no justifica nada. Y es esto mismo lo que hace imposible quitarme esa pregunta de la cabeza: ¿Por qué?

Visto lo visto no seré yo la que os ate de pies y manos para evitar algo que no me parece bueno, no soy quién para hacerlo. Y no puedo hacerlo…Aunque a veces me gustaría entrar en vuestra cabeza y maniobrar un poco hasta que veáis lo que yo veo e intentar que hagáis lo correcto. Si bien he dicho que no soy nadie para decidir por vosotros, creo que al ver cómo os vais destruyendo poco a poco, no estaría del todo mal que interviniese. De veras me gustaría poder hacer algo por vosotros. Me gustaría que cada una de estas lágrimas que derramo pudiera limpiar vuestra alma, desataros del dolor y así poder evitar vuestro castigo, en cambio, no consigo que sean más que muestra de impotencia y desesperanza ante la inutilidad de no poder ayudar a un amigo.

Desearía veros sonreír de nuevo, ver cómo sois capaces de apreciar lo que tenéis y cómo podéis conseguir salir del bache en el que estáis.

Lo deseo tanto como ver que yo soy capaz de lograr lo mismo.