domingo 27 de diciembre de 2009

Fly Free

¿Cómo no ansías libertad entre esos barrotes? ¿Cómo no descargas la rabia contenida de tu encierro indeseado hacia ellos para derribarlos? ¿Cómo vives en calma si sabes que nunca serás libre, que estarás solo, encerrado…? ¿Cómo puedes aún así desprender alegría con cada melodía que inventas?

Soy pájaro que aprendió a cantar en la oscuridad.

Nada es para siempre

Sólo vivo del recuerdo de un tiempo mejor. Me empeño en aferrarme a momentos pasados de los que ya no queda nada. Añoro sonrisas, largas conversaciones, echo en falta la confianza. Éramos tan ingenuos que no podríamos habernos hecho daño nunca. Confiábamos y no había nada más. Antes todo era para siempre, pero ahora da miedo hasta pensar si algo seguirá mañana. He perdido todo y aún así pienso que algún día volverá a ser igual. Guardo fotos, textos o incluso conversaciones, con no sé muy bien qué fin. Sólo leo, pienso y veo lo que ya no existe. No sé cómo ni en qué momento se esfumó todo, el tiempo pasa tan rápido que se hace casi imperceptible esa pérdida. Son faltas de interés, o puede que el error sea el exceso de confianza. Pensar que alguien va a estar siempre y descuidarlo, ya no darle importancia.

No creo en esa decadencia de sentimientos, de dar todo a no importar nada. Quizás sea yo la única estúpida que lucha por mantener esos momentos, tanto que aún cuando se han ido sigo guardando un mínimo de esperanza con que todo cambie. Quizás también sea miedo, haberme atado tanto que no sea capaz de imaginar mi vida sin ello. Atarse a algo que ya no está es como atarse a un ancla que tirarán al mar…terminas ahogándote. Se hace duro desprenderse de algo que te ha llenado tanto, nadie quiere quedarse vacío de nuevo. Pero aún así, no merece la pena luchar por nada, porque nada es lo único que queda de lo que hubo. No sirve gastar fuerzas. Es estúpido.

Toca borrar recuerdos, volar libre, y llenar ese vacío que poco a poco volverá a aparecer. Es un círculo vicioso al que nos enfrentamos día sí y día también. Nada es para siempre. Sonríe por lo vivido, no llores por lo que ya se ha ido.

jueves 12 de noviembre de 2009

12 de Noviembre de 2007

Parece que el día pintaba bien. Sonrisas en ese momento es lo que predominaban. Pero llegas a casa y ves a la familia junta. Mala noticia…No lloras, no gritas…Pareces estar tranquila. Vas corriendo a donde nadie se puede escapar. Llega el momento. El corazón lo sientes como si se fuese a salir. Te asomas a la ventana de la muerte. Ves un cuerpo inerte dentro de una caja adornada con claveles. Parece tan feliz…Ha cambiado su gesto de dolor por una leve sonrisa. Esperas segundos, minutos, horas…Esperas que en cualquier momento abra los ojos y se levante. Ves el aire que mueve las hojas de las coronas… Tocas el cristal que os separa, y puedes sentir el frío de su pálida cara. Te sientas alejada de todos, no quieres abrazos, ni consuelos. Necesitas pensar, asimilar lo que acaba de pasar. Parece una pesadilla, sólo una pesadilla más. Pero sabes que no es eso, pasan las horas y sabes que nada volverá a ser igual. Sales a la calle y parece que nada cambia, cada persona tiene su vida y si no quieres nadie se entera de lo que pasa.

Primera imagen del día: verte en esa caja tan estrecha y fría. Ver como te encierran provoca lágrimas y heridas. Desesperación. Ya nunca te volveremos a ver. Dos cuerdas te dejan bajo tierra, para así descansar en paz. Te echan flores. 13 de noviembre y parece primavera. Descansas entre rosas. Imaginarte tan solo ahí abajo, me hunde. Te siento todavía tan cerca… Ya no caen lágrimas, pero el alma llora. Intento consolarme…al fin y al cabo ‘ya descansa…’ dicen, ’ya ha sufrido mucho…’. Llamémosle recompensa, su recompensa. Vida eterna sin sufrimiento y con la persona por la que tanto has llorado añorando su ausencia. Has dado tanto…y lo único que puedo hacer es recordarte. Te dije que todo se soluciona con una sonrisa. Y así has acabado, con una eterna sonrisa. ¿Qué puedo hacer? ¿Escribirte? ¿Gritarte? ¿Llorarte?
Tirar tu ropa, tus recuerdos….ir a tu casa, sentirte vivo todavía…saber que nunca más volverás…duele demasiado… Mantenerte vivo en el recuerdo es lo único que puedo hacer…

Adiós…

miércoles 4 de noviembre de 2009

Contradicciones

Tengo miles de cosas que contar, tantas como las que debo callar. Tengo tantas razones para reír como para ahogarme en el más profundo llanto. Tengo todo el amor posible para darte, como el mismo odio que tengo para mí cada día. Tengo cientos de palabras buenas que decirte, y otras tantas para hundirte tanto que no puedas salir nunca de ese agujero. Tengo toda la fuerza necesaria para mover el mundo, y la incapacidad de soportar el peso de un simple problema. Tengo momentos para todo, momentos en los que ser tan fría que asuste, momentos de debilidad, de ser fuerte, momentos de darlo todo. Tengo inconscientemente la necesidad de tenerte, como la necesidad de olvidarte para siempre. Tengo un corazón lleno de cosas preciosas sin decir, al igual que una rabia inmensa aún sin descargar. Tengo días oscuros, días en los que se atisban tímidamente unos pequeños rayos de luz. Tengo encerrada una locura que me va matando poco a poco, y segundos de lucidez, por mínimos que sean, a los que intento aferrarme con todas mis fuerzas.
Dicen que los contrarios se complementan, que no hay luz sin oscuridad, sonrisas sin lágrimas, que para valorar lo bueno hay que conocer lo malo. Seguiré respirando este agobio, intoxicando mis pulmones mientras me fumo el tiempo que quede hasta que se apague de nuevo el sol.

domingo 1 de noviembre de 2009

¿Quiénes son los muertos?

Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid! Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo. Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario. -¡Necios! –decía a los transeúntes-. ¿Os movéis para ver a los muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? […] ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa de la Naturaleza que allí les puso, y ésa la obedecen. […] Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro: una inmensa lápida se disponía a cubrirle como una ancha tumba. No había aquí yace todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente dileneados. ¡Fuera, exclamé, la horrible pesadilla, fuera! ¡Libertad! ¡Constitución! ¡Tres veces! ¡Opinión nacional! ¡Emigración! ¡Vergüenza! ¡Discordia! Todas estas palabras parecían repetirme a un tiempo los últimos ecos del clamor general de las campanas del día de Difuntos de 1836. Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos. ¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza! Silencio…silencio…

miércoles 28 de octubre de 2009

Una noche y alcohol

- ¿Sabes una cosa? A veces me desconciertas. No entiendo como así, en persona, puedes ser tan alegre, tan risueña, y sin embargo en tus textos pareces triste y derrotada, expresan totalmente lo contrario. No sé, no lo entiendo.

- Todos tenemos algún secreto, algo que no somos capaces de mostrar ante una persona. Escribir en una página, o en cartas que nadie lee, hace más fácil expresarse, es esa forma anónima la que me gusta para hablar sin miedo. La gente no suele entender nada y reacciona de manera que incluso llega a hacer daño. Además, es la única manera con la que veo que puedo enseñar ese rinconcito del corazón que nadie alcanza, ni quiere ver.

- Entiendo. Algún día deberíamos descubrir esa parte de nuestros corazones, quizás nos llevemos una sorpresa por parte de los demás.


- Es posible, quién sabe...Pero ahora mismo estoy demasiado borracha para sorpresas. Nos queda una conversación pendiente.

miércoles 29 de julio de 2009


- ¿Qué coño haces con tu vida?
- . . .
- Mírate...ni siquiera eres capaz de darme una respuesta coherente...

miércoles 22 de julio de 2009

Impotencia...

No creo que asimile nunca el porqué de vuestros actos. Ver cómo la gente que quiero se maltrata de esa forma no tiene explicación lógica. Me duele ver el poco aprecio que tenéis a vuestra existencia. Respetaré siempre vuestras decisiones por muy en desacuerdo que esté con ellas, al fin y al cabo sois libres de decidir lo que queráis. Pero aún así me es inevitable preguntar porqué lo hacéis. ¿No os dais cuenta que si no miráis por vosotros, que si no lucháis por lo único que tenéis, nadie lo hará?
Diferentes formas de hacerlo, pero todas llevan a lo mismo. ¿Lo hacéis por morbo? ¿Por saber lo que es? ¿Como forma de desahogo? ¿Para evadiros? ¿Por la angustia? Hay tantas razones, que incluso podría llegar a comprender algunas, pero eso no justifica nada. Y es esto mismo lo que hace imposible quitarme esa pregunta de la cabeza: ¿Por qué?
Visto lo visto no seré yo la que os ate de pies y manos para evitar algo que no me parece bueno, no soy quién para hacerlo. Y no puedo hacerlo…Aunque a veces me gustaría entrar en vuestra cabeza y maniobrar un poco hasta que veáis lo que yo veo e intentar que hagáis lo correcto. Si bien he dicho que no soy nadie para decidir por vosotros, creo que al ver cómo os vais destruyendo poco a poco, no estaría del todo mal que interviniese. De veras me gustaría poder hacer algo por vosotros. Me gustaría que cada una de estas lágrimas que derramo pudiera limpiar vuestra alma, desataros del dolor y así poder evitar vuestro castigo, en cambio, no consigo que sean más que muestra de impotencia y desesperanza ante la inutilidad de no poder ayudar a un amigo.

Desearía veros sonreír de nuevo, ver cómo sois capaces de apreciar lo que tenéis y cómo podéis conseguir salir del bache en el que estáis.

Lo deseo tanto como ver que yo soy capaz de lograr lo mismo.

miércoles 13 de mayo de 2009

.trecelagrimas.

- Que me regalen un cerebro nuevo porque el corazón no lo quiero...

domingo 19 de abril de 2009

Te aseguro que todo esto me duele más a mí que a ti.



Sólo palabras extrañas, incohorentes, rebuscadas, inventadas, al fin y al cabo, sin sentido, serían capaces de representar de una manera transparente todo lo que no digo...

domingo 29 de marzo de 2009

Habla mi alma...

Estoy aquí sentada, en un sitio que ni siquiera yo sé dónde está, os observo a todos. Puedo ver cada uno de vuestros fallos y aciertos, puedo ver cómo, cuándo y dónde hacéis cada cosa, puedo, incluso, hasta adivinar cada una de vuestras acciones. Sois todos tan iguales…
Hoy llueve, truena, parece que el mundo vaya a romperse, y todo esto es al ver tanto egoísmo, tanta hipocresía, tanta maldad. Sueño con que alguno de esos truenos alcance a alguien de los que provocan esta inquietud en mí. No os merecéis ni la mitad de lo que tenéis, deberíais estar orgullosos, por lo menos, de tener algo, y sin embargo, lo despreciáis como si nada. Vuestro egoísmo me pone furiosa. Sin embargo, guardo la calma para aquellos que no tienen la culpa, y regalo soplos de esperanza a quien ya no tiene fuerzas para seguir. Y, ¿vosotros? Vosotros ya seréis castigados, al fin y al cabo, yo no soy nadie para hacéroslo pagar.
Quitando las tormentas, vivo en paz, aquí se está bien, el ambiente es cálido, silencioso. La verdad es que no podría estar mejor, hay mucha tranquilidad…

…Un día se acaba mi calma. Abro los ojos y siento frío, por primera vez, oigo un estridente sonido que parece venir de mí, pero ese no es el único ruido. Hay mucha gente a mi alrededor, me miran, están más cerca de lo que nunca habían estado. Me agobian. Intento levantarme para intentar huir, pero no puedo. Me siento torpe, pequeña, inútil…Pasa el tiempo y sigo siendo dependiente de alguien para sobrevivir. Nunca había tenido esa necesidad.
Hay días en los que vuelvo a notar ese líquido de hace tanto tiempo resbalando por mi cara. Todavía no sé porqué sale eso de mis ojos, pero hace que me sienta como aquel entonces, torpe, pequeña, inútil, incapaz de decir todo lo que siento. Duele. Nunca había sentido ese dolor.
Hoy es extraño, siento como si después de tantos años aquí dentro, este cuerpo haya adquirido vida, siento a alguien que por primera vez dice lo que siempre he querido decir, parece que compartimos los mismos sentimientos. Que respiro…por fin puedo expresarme, es un alivio no sentirse tan sola en un mundo en el que nadie es capaz de verme…
Pero espera, ¡¿porqué callas?! No es posible que dure tan poco este nuevo sentimiento de calma y libertad. Vuelvo a sentirme atrapada. Vuelven a caer esas lágrimas de impotencia. Otra vez el mismo ahogo de antaño. Ahora puedo sentir en primera persona lo que antes veía desde afuera, ahora necesitaría uno de mis soplos…pero, ¿habrá alguien que me lo dé?
No puedo seguir aquí atrapada, me han cortado las alas sin yo quererlo, y mis piernas no son lo suficientemente fuertes como para mantenerme en pie…Sólo espero que pase pronto el tiempo, separarme de este mundo tan pesado para mí…necesito volar.


- Vuela alma mía…

Deja de soñar...

Camino hacia algún lugar, tengo tiempo y pienso.
Otro NO se repite una y cientos de veces en mi cabeza. La ilusión ha vuelto a desaparecer de mí, y como siempre, esa ausencia me quita un poco más de ganas para seguir. No quiero continuar si en mi camino sólo hay piedras. En cada tropiezo me levanto, curo mis heridas, pero se van acabando mis capacidades; ya no soy tan fuerte, todo me afecta más, ya no me puedo levantar…Me pido a mí misma fuerza, mucha fuerza, pero ésta ya ha perdido su lugar. No sirve de nada ilusionarse, soñar, levantarse para luchar por algo, porque al fin y al cabo: “no lo conseguirás porque siempre algo tiene que salir mal…”, o eso quiero pensar. Duele menos una decepción si nunca has pensado en lo contrario. Porque haga lo que haga nunca obtendré un premio.
Hablaréis sobre mi negatividad, hablaréis sobre mil cosas que no sabéis, y lo sé. Es cierto que pienso más en la ansiedad que esto crea antes que en cambiar de idea, y así no avanzo. Y ante todo, yo soy la primera que quisiera que todo fuera bien, tener de nuevo ilusiones, pero cada golpe moldea de nuevo mi mente y esta forma de ver las cosas.
En verdad, no sé si todo esto es necesario, si debería sentir lo que siento…Claro que sería mucho más sencillo todo si lo viera desde otro punto de vista, pero es lo que me ha tocado.

Deja que me pierda en ese lugar donde nadie espera, donde no hace falta soñar...

miércoles 18 de marzo de 2009

Me canso...

Yo también me canso. Me canso de aguantar, me canso de sujetaros, me canso de tirar, me canso de escucharos, me canso de callar, me canso de aparentar, me canso…Si antes hablaba de necesitar el aire que otros me dan para poder respirar, ahora hablo de que me canso de no recibirlo, y encima ahogarme por dar el poco que yo tenga. Yo no tengo a una Silvia a la que llamar, a la que escribir, cuando pase un mal momento. No tengo a una Silvia a la que llorar, a la que asfixiar con mi angustia, y sé que en parte es por culpa mía, porque no quiero que los demás sientan lo que yo cuando es algo malo, por otra parte también, porque a los demás siempre les falta tiempo para perderlo en secar lágrimas de otros. Porque es tan grande el ego que son incapaces de ver más allá de su encierro, o peor aún, de no ver más allá de sus sonrisas. No estoy aquí para tragar y tragar sin que nadie lo valore, ni para ser vuestro pañito de lágrimas al que luego podéis tirar cuando no lo necesitéis, aunque a veces crea que este es mi “deber”. A veces pienso que debo soportar porque sino…’que mala persona eres’, pero ¿quién piensa eso cuando soy yo a la que tienen que soportar? Sé que parece que no necesito nunca nada porque no hay lágrimas que muestren mis sentimientos, porque normalmente intento no quitar la sonrisa de mi cara, y si no fuera por estos textos no se sabría ni lo más mínimo de mí. Yo también siento, y normalmente antepongo todo lo demás ante esos sentimientos, pero hoy ya no. La verdad es que si me preocupo y escucho a los demás es porque quiero y me importan, y me duele mucho acabar harta de consolar gente pero ya es hora de pensar un poco en mí.
¿Consecuencias de todo esto? Que a la gente no le interesa estar con alguien que pasa, y si no pasa, la utilizarán hasta que encuentren con quien estar bien y ella volverá a ser olvidada.
Todo lleva a lo mismo: estar sola. Supongo que esta situación es normal, cada uno en su mundo, como siempre, pero aún así cansa y duele, duele mucho, esta soledad.

sábado 7 de febrero de 2009

Escribiendo para nadie...

Siento frío…no sé si es el viento que contagia o estar vacía de sentimientos. Estás aquí sentada, sola, a oscuras y sólo puedes refugiarte en ti. Miras adentro y encuentras todo tan helado…parece que no hubiera pasado ni un alma por allí. Pero pese al frío no te mueves, es más cómodo ver cómo te congelas a intentar mirar fuera buscando una salida. Todo es más fácil cuando alguien abre una ventana y deja entrar un poco de luz, pero ellos también se cansan…no pueden estar siempre dándote el aire para que respires. Así que, ves como poco a poco se van alejando…cada vez quedan menos…y tú sigues ahí, quieta, esperando no sé qué…¿una motivación? Pero si tienes cientos de ellas, o eso crees…entonces, ¿por qué no te mueves? ¿Puede ser la frustración tan pesada? ¿Puede ser el agobio tan paralizante? Son tantas cosas las que cubren tus ilusiones…Has intentando mantenerte a flote tantas veces que te cansas. No se puede nadar eternamente…Y hoy parece que toca que el agua me ahogue, mañana quién sabe.
- ¿Vas a hundirte de nuevo? Parece que te gusta estar ahí abajo, ¿acaso así eres feliz?
- No, pero es más cómodo…y cuando careces de fuerzas es lo mejor que se puede hacer.
Continuamente tengo una lucha con mi ‘yo’ que quiere salir y volar, y mi ‘yo’ que quiere pero no puede…Odio aparentar ser fuerte y no serlo.
Enciérrate, deja que el tiempo te hiele, mira ese reloj y ve cómo los minutos pasan sin esperarte, mira por la ventana y añora estar ahí fuera, donde antes estabas, donde deseo que pronto estés de nuevo, pero mientras sigue aquí parada sintiendo como el frío te mata.
Todo te cansa, ni siquiera quieres escribir más, son tantas las cosas que se te pasan por la cabeza que es imposible que todas salgan. Cada letra es una lágrima, y cada palabra duele más. Expresar lo que siento es demostrarme a mí misma que no soy tan fuerte como pensaba…pero, ¿después de tanto tiempo, y sigo así? ¿Algún día será diferente? Estoy tan pérdida que no sé por dónde empezar a buscar…es tan desesperante. No pides ayuda porque crees que no la necesitas, porque te sientes tan capaz de superarlo que no dejas que los demás lo intenten. Dios…parece todo tan simple, pero es todo tan difícil para mí… No se me oye, pero siempre estoy gritando. No se me ve, pero siempre estoy llorando…
No sé si son buenos estos días o quizás debería librarme de ellos. No sé si sirven para que recapacite o para hundirme más. El caso es que ahí están, involuntariamente quiero tenerlos. Son mi manera de desahogo…Perder las horas para acabar escribiendo a nadie.


domingo 25 de enero de 2009

Se fuerte, chica...

Mostrándome fuerte sólo consigo que no veas cuando mi alma llora. Porque para vosotros es todo perfecto, porque para mí no es el momento de decir lo que siento. Callo. Nada es más importante que lo que tú puedas decirme, no es mi momento, y ahogo las palabras. Sólo saldrán para alguien que realmente quiera escucharlas, y aún así es difícil. Encontrar una ventana después de estar tanto tiempo encerrada, da miedo. No quieres enseñar lo que has estado guardando, porque para ti es importante, demasiado grande y pesado…pero ahí fuera…ahí fuera es tan insignificante que no merece la pena que lo vean.
Seguiré siendo lo que hasta ahora, un apoyo, una sonrisa a vuestras malas rachas, un pañuelo de lágrimas. Tengo mil palabras que deciros, todo el tiempo para escucharos, pero un montón de sentimientos propios que ocultaros.
Mi muralla ya no es fuerte, tiene un montón de grietas que cada uno de vosotros ha ido agrandando, pero no se notan, sé taparlas. Podéis estar tranquilos, no veréis lo que siento, no veréis como caigo más y más dentro.

Deja de pensar...

No quiero recordar nada…no quiero ver que todo lo que tuve era una mentira, como siento que ahora y siempre he estado sin nada. Ver como tú sigues adelante y yo me quedo atrás. ¿Acaso fui yo el problema de tu anclaje? ¿Mi bloqueo es el que ha desencadenado en todo esto? Yo no te pedí que te quedaras, y lo hiciste. Seguiste engañándome con tu falsa compasión, y al final me dejaste en el peor momento...porque era lo más fácil, porque quizás no te importaba...
Y ahora, ahí estás, mostrando lo que no eres ante personas vulnerables o quizás personas que se comportan igual que tú, incapaces de ver más allá de lo que se les muestra, porque que más da cómo puedan sentirse otros, eso no importa…
No quiero recordar tu engaño. No hice nada, y aquí estoy, preguntándome si fue mía la culpa. Quizás no lo comprenderás porque nunca te has parado a ver lo que yo veo, a sentir lo que yo siento, a preguntarte esto. Prefiero seguir mirándote desde abajo, a que llegue un día, que como tú, mirando atrás vea todo el daño que he causado.
Es todo tan inútil…no vas a escucharme y yo no voy a conseguir cambiarlo…
Olvídame, si todavía no lo has hecho, yo lo intentaré...

domingo 11 de enero de 2009

Esto va a acabar mal...

Deja de pensar…no vas a arreglar nada. Hagas lo que hagas siempre acaba ocurriendo lo mismo, fracasas…y no te rindes, vuelves a intentarlo, te das otra oportunidad pero derrota tras derrota te das cuenta y asimilas que siempre terminarás igual y te resignas. No te muevas, no actúes, ya nada tiene solución. Tu camino es oscuro y caótico y tú tan torpe. Los problemas te ahogan, piden a gritos una salida que se resiste y se esconde, que te hace desistir, olvidándote del mundo. Y sin recursos te hundes de nuevo hasta que un día te levantas, caminas por tu vida sin tener nada, consciente de que todo será en vano y se echará a perder, arruinándote, pero tienes claro que no hay remedio porque nada de lo que hagas cambiará las cosas, porque esto va a acabar mal.

sábado 10 de enero de 2009

Miedo...

Tengo miedo...
...pero, ¿a qué?

¿a estar sola?
¿a que esta soledad ahora pasajera se convierta en permanente?
¿a sentir siempre este vacío?
¿a ver que nada cambia?
¿a ver que con los cambios nada volverá a ser igual?
¿a desaparecer?
¿a que nadie me recuerde?
o peor aún...
¿a que estando viva nadie se acuerde?
¿a ser una más?
¿a no ser nada?
¿a pasar inadvertida?
¿a no encontrarle el sentido a todo esto?
¿a no controlar mi vida?
¿a controlarla tanto que me sea imposible volar?
¿a que me corten las alas?
¿a atarme demasiado?
¿a que me aten?
¿a no ser capaz de salir de esta espiral?
¿a que pasen los días y ver cómo los desperdicio?
¿a no aprovechar ni un momento?
¿a no poder quitarme este pensamiento de encima?

¿a tener miedo y no saber porqué...?