No voy a arrepentirme de mi pasado. Cada paso sirve para aprender, cada año es una experiencia. Si he llegado a lo que soy ha sido gracias a esas antiguas yos, de las que aunque diga que no quiera, a veces me avergüenzo. Si no tropiezas, no te puedes levantar. Y no se puede ser perfecto desde que nacemos. La vida es el camino hacia esa perfección, quizás inalcanzable, pero al fin y al cabo sigue siendo un tránsito, un momento de evolución. Voy a valorar todo mi pasado, tanto lo bueno como lo malo, y por supuesto, voy a valorar mi presente. Quién sabe dónde estará el futuro, pero está claro que dependerá de este momento. Si vives el ahora confuso, vivirás el después equivocado. Si vives siendo malo, te convertirás en un monstruo. Corrígete, evoluciona, si es lo que quieres, todavía estás a tiempo.
Voy a reírme de mí y conmigo. Voy a seguir sonriendo con los pequeños detalles. Voy a llorar por lo perdido, pero no voy a seguir viviendo en el pasado. Conozco mis defectos y también mis cualidades, es el mayor arma que puedo tener. ¿Quién podrá hacerme daño si ya tengo cicatrices donde atacan?
Habrá cientos de personas, miles, si se diera el caso de que me conocieran tantas, a las que no les gustaré, es más, es posible que hasta me odien, pero, ¿cómo afecta eso en mi camino? Ellos sólo están de paso, dejarse influir por una opinión de alguna de esas personas, y cambiar el sentido, sería un gran error. Esas personas desaparecerán y es entonces cuando te preguntarás qué has hecho con tu vida, dónde estás, porque sin esas personas por las que cambiaste, por las que diste un giro de 180º, estás perdido.
Caminaré recto, directa hacia la meta, compartiré los momentos que sean necesarios con quien se preste a hacerme compañía, pero nunca cambiaré mi rumbo por nadie. Y si se diera el caso de que nadie acompaña, seguiré y seguiré, es bonito tener apoyos al lado, pero no son necesario. Para mí, en este punto del trayecto, no son necesarios. No voy a depender de lo que me ofrezcan los demás, porque muchas veces es nada, y eso hace daño.
El dolor hace más fuerte, pero también frena. No nos equivoquemos, y quedémonos con lo bueno, siendo fuertes, pero no nos estanquemos. A estas alturas he aprendido que sólo necesito voluntad y un par de piernas para llegar a donde quiero.
He aprendido que no podría vivir sin mí.
Voy a reírme de mí y conmigo. Voy a seguir sonriendo con los pequeños detalles. Voy a llorar por lo perdido, pero no voy a seguir viviendo en el pasado. Conozco mis defectos y también mis cualidades, es el mayor arma que puedo tener. ¿Quién podrá hacerme daño si ya tengo cicatrices donde atacan?
Habrá cientos de personas, miles, si se diera el caso de que me conocieran tantas, a las que no les gustaré, es más, es posible que hasta me odien, pero, ¿cómo afecta eso en mi camino? Ellos sólo están de paso, dejarse influir por una opinión de alguna de esas personas, y cambiar el sentido, sería un gran error. Esas personas desaparecerán y es entonces cuando te preguntarás qué has hecho con tu vida, dónde estás, porque sin esas personas por las que cambiaste, por las que diste un giro de 180º, estás perdido.
Caminaré recto, directa hacia la meta, compartiré los momentos que sean necesarios con quien se preste a hacerme compañía, pero nunca cambiaré mi rumbo por nadie. Y si se diera el caso de que nadie acompaña, seguiré y seguiré, es bonito tener apoyos al lado, pero no son necesario. Para mí, en este punto del trayecto, no son necesarios. No voy a depender de lo que me ofrezcan los demás, porque muchas veces es nada, y eso hace daño.
El dolor hace más fuerte, pero también frena. No nos equivoquemos, y quedémonos con lo bueno, siendo fuertes, pero no nos estanquemos. A estas alturas he aprendido que sólo necesito voluntad y un par de piernas para llegar a donde quiero.
He aprendido que no podría vivir sin mí.




A mi me gustaría hacerte compañía, pero tienes que tener en cuenta que yo tengo que descansar...
ResponderSuprimirMe gusta mucho el texto, como tú.
Un beso (K)
:)
ResponderSuprimiray dios, ya me he aburrido
ResponderSuprimir