Te has pasado la vida pensando que eso que te ha acompañado siempre era lo perfecto, lo ideal, no existía nada mejor para ti, y cuando llega su pérdida no eres capaz de aceptarlo. Has creído con todas tus fuerzas que no podrías seguir si volvías a quedarte sola, como antes, como siempre.
Vives mirando hacia atrás, corriendo el peligro de chocarte de lleno con lo que te viene de frente. Tienes decenas de oportunidades al día, las cuales dejas pasar por lo que tuviste. Piensas que nada igualará ni superará eso, que no merece la pena seguir adelante por alguno de esos caminos que se te ofrecen. Pero, ¿y si fuera ese el camino...la persona...?
Creo que ahora sí, ya me he cansado de vivir anclada, de luchar por algo de lo que no soy capaz de desprenderme sentimentalmente, de pensar que quizás algún día todo pueda volver a ser como antes. Pero sé que nada será igual, o por lo menos, no me voy a quedar esperando a que así sea. Aún así, no puedo esconder las lágrimas que derrama la añoranza, pero esto es una carrera constante, hay que tenerlo claro, y lo pasado está muy bien en ese tiempo.
Tras errores y caídas he aprendido a asimilar lo que sea, a encajar cada despedida. No se tiene más o menos carácter por cómo te reveles ante una nueva situación, es más, creo que se carece un poco de ello, e incluso madurez, cuando no eres capaz de aceptar un hecho y sólo puedes patalear.
Ahora puedo decir que fue bonito mientras duró, que voy a sonreír por esos momentos, pero no voy a permitir quedarme de nuevo atrás. No me lo merezco, ni se lo merecen las personas que acompañan y me acompañarán. Cueste lo que cueste, voy a continuar. Adiós, Recuerdo.
Vives mirando hacia atrás, corriendo el peligro de chocarte de lleno con lo que te viene de frente. Tienes decenas de oportunidades al día, las cuales dejas pasar por lo que tuviste. Piensas que nada igualará ni superará eso, que no merece la pena seguir adelante por alguno de esos caminos que se te ofrecen. Pero, ¿y si fuera ese el camino...la persona...?
Creo que ahora sí, ya me he cansado de vivir anclada, de luchar por algo de lo que no soy capaz de desprenderme sentimentalmente, de pensar que quizás algún día todo pueda volver a ser como antes. Pero sé que nada será igual, o por lo menos, no me voy a quedar esperando a que así sea. Aún así, no puedo esconder las lágrimas que derrama la añoranza, pero esto es una carrera constante, hay que tenerlo claro, y lo pasado está muy bien en ese tiempo.
Tras errores y caídas he aprendido a asimilar lo que sea, a encajar cada despedida. No se tiene más o menos carácter por cómo te reveles ante una nueva situación, es más, creo que se carece un poco de ello, e incluso madurez, cuando no eres capaz de aceptar un hecho y sólo puedes patalear.
Ahora puedo decir que fue bonito mientras duró, que voy a sonreír por esos momentos, pero no voy a permitir quedarme de nuevo atrás. No me lo merezco, ni se lo merecen las personas que acompañan y me acompañarán. Cueste lo que cueste, voy a continuar. Adiós, Recuerdo.




Enhorabuena por tu blog,... vivencias que algunas me resultan familiares. Te animo a seguir; me quedo leyendo por aquí.
ResponderSuprimirSuerte!!!!
De nuevo me atrapa lo que escribes.Y esta justamente me es demasiado familiar... espero resolver la situacion igual que tu has resuelto la tuya, aunque por tus palabras intuyo que no ha sido facil. Un beso. Pau
ResponderSuprimirCreo que es algo que todos deberiamos darnos cuenta en algun momento. Cueste lo que cueste , continua...!
ResponderSuprimir